domingo, 05 septiembre 2010

Inspección del Escape

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Quizá la comprobación más sencilla de realizar sea verificar que los diversos tornillos y tuercas del sistema se encuentren bien apretados. Esta operación debería efectuarse por lo menos cada diez mil kilómetros. Comience examinando la junta entre el colector y el tubo de escape. Esta junta puede ser de dos tipos: La menos común tiene una brida que enlaza con otra semejante que existe en el tubo.

 

ImageLas dos bridas se juntan mediante tornillos y tuercas y a menudo hay una junta resistente al calor entre las dos bridas para que la unión sea impenetrable por los gases. Más corriente es un dispositivo donde el colector y el tubo se ensanchan y sus bordes unidos forman un reborde que se mantiene ajustado con una abrazadera de sección en V. Cuando las tuercas y tornillos se encuentran apretados correctamente la abrazadera mantiene juntos ambos extremos e impide que los gases salgan por el perímetro de la junta.


Los sistemas de escape sufren por su parte exterior los embates del agua, del polvo y de las piedras. Por dentro están sujetos a un trato aún peor, ya que los gases de escape llevan agua en forma de vapor, ácidos producidos por la combustión y combustible no quemado. Todos estos factores tienen un poderoso efecto corrosivo sobre el metal, el cual es mayor en un motor que funciona en frío


No debe olvidarse también las averías que puede ocasionar sobre el sistema la vibración constante del motor y el mal estado de los caminos.

 
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